domingo, 18 de noviembre de 2012

Santos de la Orden de la Santísima Trinidad

Desde Bogotá - Colombia: ¿Cuántos son los santos trinitarios?
Desde Sao Paolo - Brasil: ¿Por qué siendo tan antigua la Orden de la Santísima Trinidad no tiene muchos santos?

El objetivo de toda espiritualidad en la
Iglesia es la santidad de sus miembros.
El objetivo de cualquier forma de espiritualidad en la Iglesia es la santidad de sus miembros. Por haberlo seguido, un respetable número de hombres y mujeres, religiosos, religiosas, monjas, laicos y otros miembros de la Familia Trinitaria, han merecido ser declarados por la Iglesia, santos, beatos o venerables. A otros se les ha introducido la Causa, por lo que se les puede llamar Siervos de Dios. Este número -para algunos- parece no ser suficiente y sumamos el hecho de que la popularidad de los santos de la Orden, no es que sea la más elevada que digamos. Por ello, no es la primera vez que alguna persona se pregunta la razón por la cual siendo una Orden tan antigua, tenemos “tan pocos” santos. Antes de dar cualquier respuesta se hace necesaria la aclaración de lo que significa un proceso de canonización.

El proceso de beatificación y canonización: 
La canonización, es un decreto por medio del cual, la Iglesia consiente la veneración pública de un individuo cristiano ya fallecido. Tal veneración, sin embargo, puede ser permisiva o preceptiva y puede ser local o universal. Se llama beatificación, cuando el decreto solo permite tal veneración (permisiva), o incluso puede obligar bajo precepto pero no concierne a toda la Iglesia, sino a una iglesia particular o a una comunidad o asociación religiosa (es local) y se llama canonización, cuando el decreto crea un culto que es para toda la iglesia (universal) y obligatorio (preceptiva). Al imponer esta obligación, el Papa puede y de hecho usa, uno de dos métodos:

1. Canonización formal: ocurre cuando el culto es prescrito como una decisión explícita y definitiva, después del proceso judicial debido y las ceremonias usuales en tales casos. Primero "se postula la Causa", el obispo diocesano y el postulador de la causa, normalmente transcurridos cinco años desde la muerte del candidato o candidata, recogen la información necesaria y presentan un informe a la Santa Sede sobre su vida y obras. Luego la persona es declarada "Siervo de Dios". La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y dicta un Decreto diciendo que nada impide iniciar la Causa. Después la persona es declarada “Venerable”, con ello se demuestra que el candidato ha tenido una vida conforme al evangelio y el Papa por tanto declara sus "virtudes heroicas". Le sigue la beatificación, la persona es declarada "Beato" (requiere de un milagro atribuido a la intercesión del candidato, a menos que se trate de un mártir). Solo a partir de este momento se le puede ofrecer veneración pública, pero limitada a la Iglesia local o comunidad o congregación religiosa. Finalmente la canonización, la persona es declarada "Santa" (requiere de la autenticación de otro milagro o de un milagro en el caso de un mártir). Se le rinde culto en toda la Iglesia, se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar templos y santuarios.

Nuestros Padres Juan
y Felix, fueron canoni-
zados según la forma
"Casus exeptus".
2. Canonización equivalente: se presenta cuando el Papa, omitiendo el proceso judicial y las ceremonias, ordena que cierto Siervo de Dios sea venerado en la Iglesia Universal. Se debe demostrar que el santo ha sido venerado desde mucho tiempo atrás, que sus virtudes heroicas (o martirio) y milagros han sido relatados por historiadores confiables y que la fama de su intercesión milagrosa está ininterrumpida. Ejemplos de tal canonización se encuentran con Benedicto XIV, cuando aprueba el culto de los santos Romualdo, Norberto, Bruno, Pedro Nolasco, Ramón Nonato, Juan de Mata y Félix de Valois, entre otros. Recientemente Benedicto XVI, utilizó este método para aprobar el culto de santa Hildegarda. Tales casos son una buena prueba de la precaución con la que procede la Iglesia en estas canonizaciones equivalentes.

En 1988, para celebrar su IV centenario, la "Congregación para las Causas de los Santos" publicó el Index ac status Causarum. Este libro y los suplementos que le siguieron, están considerados como el índice definitivo de todas las causas que han sido presentadas ante la congregación desde su institución.

Algunas posibles razones por las cuales el Santoral Trinitario no es tan amplio
Es imposible pensar que en ocho siglos de historia, la Orden Trinitaria no haya brillado por la santidad de sus miembros, por lo tanto descartamos la posibilidad de que la misma no haya dado más santos que aquellos que han sido reconocidos oficialmente por la Iglesia. Las circunstancias son otras y aquí enumeramos algunas posibles razones:

1. Falta de cronistas en los primeros cuatro siglos de la Orden. Al contrario de otras Órdenes surgidas en la misma época, la Orden Trinitaria no contó con cronistas que transmitieran las memorias de sus miembros más respetables a la posteridad. Algunos surgen hacia finales del siglos XV y la gran mayoría en el siglo XVI y XVII, pero a cuatrocientos años y más, desde la fundación de la Orden, no había mucho que decir por la falta de documentos y crónicas, de ahí que muchos de ellos recurren a las leyendas para narrar las vidas de los pocos santos cuyas memorias aún se recordaban o sencillamente de personajes probablemente inexistentes. Este argumento se basa sobre el hecho de que, aparte de los documentos oficiales de la fundación, es notoria la carencia de aquellos que hablen del modo de vida de los religiosos y de sus gestas.

2. El principal interés de los trinitarios era la redención de cautivos. Una de las principales razones -deduciéndolo de la simplicidad de la Regla-, podría ser, que los trinitarios, convencidos de su ser caritativo redentor, no contemplaban el uso del dinero para cosas diferentes a aquellas estipuladas por la Tertia Parts (División de los bienes en tres partes iguales: una para la Redención de Cautivos a causa de su fe, las otras dos para las obras de misericordia y el moderado sustento de los frailes). Por lo tanto, en vez de invertir dinero en libros y tintas, imágenes, lienzos, pinturas etc., lo dedicaban al rescate de los cristianos cautivos y/o a los pobres y peregrinos que acogían en sus hospitales. Puede que sea muy simplista mi apreciación, pero me resulta curioso que no hubieran, en los primeros siglos, religiosos preparados que colocaran por escrito las gestas de la Orden y de sus correligionarios.

Apoteosis de la Orden de la Santa Trinidad.
Colección trinitaria.
3. La falta de comunicación entre las provincias y/o las casas. Es importante tener en cuenta que en sus orígenes, a la Orden de la Santa Trinidad, le faltaba la conciencia de ser una institución supranacional -quizá porque nos encontramos en un tiempo de una conciencia de cristiandad, donde toda Europa “Occidental” era vista como una única realidad, a pesar del nacimiento de los Estados Nacionales-. Había trinitarios franceses, ingleses, españoles, portugueses, entre otros, así nos encontramos con nombres de frailes según su proveniencia:  Juan de Provenza, Miguel el español, Juan el inglés, Guillermo el escocés, Enrique el Alemán, etc., pero -al parecer- con muy escasa relación entre unos y otros. El sistema de administración de entonces era diverso al nuestro, cada casa era independiente, aún con el nacimiento de las Provincias, los frailes trinitarios estaban sujetos a su casa, de hecho hacían voto de estabilidad. A pesar de tener una casa en Roma, Santo Tomás in Formis, y de que san Juan de Mata murió en ella en 1213, la casa "general" siempre estuvo en Francia, desligada del resto de la Orden y, en ese entonces, no existía el papel de un procurador general ante la Santa Sede.

5. La pérdida de fuentes. Finalmente, pero no menos importante, las constantes persecuciones contra la Iglesia, y en ella la destrucción de numerosos conventos, propiedades y archivos de los religiosos trinitarios, a causa de las diferentes supresiones a partir del siglo XVI -especialmente en Inglaterra, Escocia e Irlanda donde no se recuperó nada-, hicieron que se perdieran documentos importantes sobre algunos personajes trinitarios que al parecer llegaron a tener culto público o fama de santidad.

Sea cual sea la razón, lo cierto es que los trinitarios de la antigua observancia, hasta los siglos XVI y XVII, al parecer, no se interesaron mucho -quizá siguiendo el ejemplo del Santo Fundador- o por aparecer delante de los hombres como modelos de santidad. Con la Reforma esto cambiaría, gracias a los escritos del Santo Reformador y de las crónicas de los trinitarios descalzos españoles. Fueron los descalzos quienes lograron la canonización (equivalente) de nuestros santos Padres Juan y Felix en 1666 y aunque los trinitarios de la antigua observancia llevaron a san Simón de Rojas a la beatificación, fueron los hijos de san Juan Bautista de la Concepción, quienes lograron su canonización.

Algo que desconocemos la gran mayoría de los trinitarios, es que son muchos los hermanos que nos precedieron, que murieron en olor de santidad. Debido al alto riesgo que conllevaba la redención de cautivos, numerosos fueron los mártires que nuestra Orden dio a la Iglesia en el nombre de Cristo. De hecho, junto a Nuestros Padres Juan y Felix, se hizo también el intento de obtener el culto inmemorial de algunos de ellos y de otros religiosos no mártires (comúnmente llamados confesores), pero como ya lo señalamos, la falta de crónicas y la dificultad de encontrar documentos, provocó la suspensión de los mismos.

San Juan de Mata y algunos otros santos
de la Orden. Imagen: Web Curia General.
Santoral Oficial de la Orden de la Santísima Trinidad
Enero:
7. San Juan de Ribera, obispo, cofrade.
13. Beata Francisca de la Encarnación, virgen y mártir.
22. San Vicente Palotti, presbítero, terciario.
28. Santa Inés, virgen y mártir, Patrona de la Orden.
Febrero:
4. Beata Isabel Canori Mora, terciaria.
14. San Juan Bautista de la Concepción, presbítero reformador
Marzo:
24. Beato Diego José de Cádiz, presbítero capuchino, cofrade.
Abril:
16.  San Benito José Labré, cofrade.
Mayo:
7. Traslado de las reliquias de San Juan de Mata.
11. Beato Domingo Iturrate, presbítero.
Junio:
8. San Miguel de los Santos, presbítero.
9. Beata María Ana Taigi, terciaria.
Agosto:
12. Beato Inocencio XI, papa.
25. San Luis, Rey de Francia, terciario
Septiembre:
12. Santo Nombre de María.
25. Beato Marcos Criado, presbítero y mártir.
28. San Simón de Rojas, presbítero. 
Octubre:
8. Nuestra Señora del Buen Remedio.
23. Santísimo Redentor.
Noviembre:
4. San Félix de Valois, presbítero, cofundador.
6. Beato Mariano de San José y compañeros mártires. Estos compañeros son:
Beato José de Jesús María.
Beato Juan de Jesús María.
Beato Juan de la Virgen del Castellar.
Beato Luis de San Miguel de los Santos.
Beato Melchor del Espíritu Santo.
Beato Prudencio de la Cruz.
Beato Santiago de Jesús. 
Beato Segundo de Santa Teresa. 
Beata María Francisca Espejo y Martos, virgen y mártir.
Beato Álvaro Cejudo, laico y bienhechor de la Orden.
A este grupo -me imagino- se unirán los mártires de Alcázar de San Juan, que posiblemente se beatificarán el próximo año, estos son: 
S.D. Hermenegildo de la Asunción.
S.D. Buenaventura de Santa Catalina.
S.D. Francisco de san Lorenzo.
S.D. Plácido de Jesús.
S.D. Antonio de Jesús y María.
S.D. Esteban de San José.
13. Todos los Santos de la Orden. 
14. Todos los Difuntos de la Orden.
Diciembre:
17. San Juan de Mata, Fundador.

Nuestros Padres Juan y Felix con san
Luis de Francia, santa Isabel de
Portugal, nuestro Padre san Juan
Bautista de la Concepción y otros santos
de la Familia. Foto: San Crisógono-Roma.
Santos o beatos tenidos en gran estima por su relación con la Orden
Santa Catalina, virgen y mártir. Antigua patrona de la Orden, junto con santa Inés.
San Fernando III rey de España, bienhechor.
Santa Isabel de Portugal, afiliada a la Orden.
San Cristobalito de la Guardia, niño mártir.

Venerables y Siervos de Dios
Venerable Tomás de la Virgen
Venerable Francisco de Asís Méndez Casariego, Presbítero y fundador de las Trinitarias de Madrid.
Venerable José di Donna, obispo de Andria (Italia) y misionero en Madagascar.
Venerable Felix de la Virgen.
Venerable Leonor Ramírez de Montalvo fundadora de las trinitarias de Florencia, agregadas a la familia trinitaria en 1974.
S.D. Ángela María de la Concepción, Reformadora.
S.D. María Teresa de la Santísima Trinidad, fundadora Trinitarias de Roma.
S.D. Mariana de la Santísima Trinidad, cofundadora Trinitarias de Madrid.
S.D. Ángela María del Sagrado Corazón de Auschwitz, trinitraria de Valencia.
S.D. Juan de San José

Mártires en proceso
Mártires de Argel: Bernardo de Monroy, Juan del Águila y Juan de Palacios.

A estos se les hizo proceso informativo pero sus causas quedaron estancadas:
Fr. Pablo Aznar, presbítero y mártir de la Confesión.
Fr. Antonino de la Asunción, Ministro General.
Sor María Serafia Hugon, trinitaria de Valance.
Cornelio O’Connor y Eugenio Daly, mártires irlandeses.
Francisco de los Ángeles
Pedro de Jesús, novicio.
María del Pilar de Blas, terciaria.

Iglesia de San Crisógono -Roma.
Algunos personajes trinitarios considerados "santos" en algunas crónicas.
En algunas crónicas de la Orden que datan especialmente del siglo XVI y XVII, mencionan indiferentemente con el título de santo o beato a los siguientes: 
San Juan Anglico, Ministro General.
San Guillemo Escoto, Ministro General.
San Roberto de San Juan, Protomártir de la Orden.
San Osberto de la Santísima Trinidad
San Gilberto Escoto
Beato Hugo de San Victor.
Beato Alejandro Sufocardo.
San Roberto de Kaneresburgo.
Beato Juan Cumino
San Martin el bueno
San Walter de Atharia I.
San Walter de Atharia II.
Beato Gilberto Escoto.
Beato Willelmo Rouse.
Beato Edmundo de Kaneresburgo
Beato Juan Rysby.
Beato Thomas Asbby.
Beato Nicolás de Telleforud.
Beato Ricardo de Aberdonia.
Beato Malaquías de Santa Cruz.
Beato Roberto Suye.
San Eduardo de Kaneresburg.
San Francisco Ramsey, obispo.
San Ricardo de Aberdonia.
San Sebastian Robes.
Beato Nicolás Gallus, Ministro General.
Santos Mártires ingleses, irlandeses y escoceses.
Beatos Mártires de Constantinopla.
Beato Enrique Alemán, fundador del monasterio de Constantinopla.
Santa Laura de san Pedro y sus 53 compañeras mártires de Constantinopla. De estas se conocen dos nombres: Santa Lucía de Santa Lucía y Santa Ángela del Santísimo Sacramento.
San Arturo, mártir en Persia.
San Patricio, mártir en Persia.
Beato Pedro de Corvilhon, mártir en India.
Beata Constanza de Aragón, Fundadora de las trinitarias de Avingaña.

Iconografía de diversos santos de la Orden Trinitaria, entre los
que se encuentran algunos no "oficiales" como san Arturo y san
Cristobalito de la Guardia. En el Santuario de Nuestra Señora
del Tufo en Rocca di Papa (Roma-Italia).

Varios de ellos se encuentran representados en pinturas e incluso esculturas, con la aureola (típica de los santos) y el título de santo o beato: como Roberto de San Juan, Juan Anglico, Guillermo el Escocés, Roberto de Kanesresburgo (venerado en algunas diócesis de Inglaterra y Estados Unidos) Pedro de Corvilhon (a quien veneran en la India como protomártir del cristianismo de rito latino), Laura de San Pedro y Arturo  (Estos dos han gozado últimamente de mucha fama en diversos sitios web y me he enterado de algunos que los veneran convencidos de su existencia y de su santidad).

Otros trinitarios y trinitarias que gozaron o gozan aún, de fama de santidad:
Finalmente, en la memoria de algunos queda el recuerdo de los siguientes trinitarios y trinitarias:
Isabel de la Santísima Trinidad, fundadora Trinitarias de Sevilla.
Sor María del Niño Jesús (Marichu), monja trinitaria de Laredo.
Fr. Juan Gil, redentor de Miguel de Cervantes.
Fr. Juan Fiumara, de Sicilia.
Fr. Alberto del Espíritu Santo, de Sicilia y martirizado en el Japón.
Fr. Angelo Tota, de Cerdeña.
Fr. Juan María Bun, de Cerdeña.

Que alguien me diga ahora, que la Orden no tiene de que gloriarse. Eso si, la gran mayoría no serán santos reconocidos oficialmente, un par de ellos existieron pero no fueron trinitarios y otros probablemente ni existieron, pero lo importante es que todos y cada uno, representan los esfuerzos de tantos trinitarios y trinitarias que han entregado sus vidas por dar gloria a Dios Trinidad y a los pobres y cautivos la libertad.

BIBLIOGRAFÍA
[ANGELO ROMANO DI SANTA TERESA], Sguardo Storico sull’Ordine Trinitario, Roma [1941].
D’ERRICO, Antony, The Trinitarians, an overview of their eicht hundred year service to God and humanity, [Roma] S.D.
ENCICLOPEDIA CATÓLICA (Enlace). Para quien quiera profundizar sobre el tema del proceso de beatificación y canonización.
HERNÁNDEZ, José, Espigando el patrimonio trinitario, [Roma 2001].
SÁEZ DE ALBÉNIZ, Antonio, Los santos beatos y venerables trinitarios en el “Index ac Status Causarum” de la Congregación para las Causas de los Santos, en: Diálogo, Portavoz de la Comunidad Trinitaria España Norte, mayo 2012 N° 77, pp. 57-60.
VILLEGAS, A. Flos Sanctorum, Historia General de la Vida, y Hechos de Jesu-Christo, Dios y Señor nuestro; y de los Santos, de que reza, y haze fiesta la Iglesia Catholica, Barcelona 1794.

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